sábado, 11 de febrero de 2012

Theo no Tabi Capitulo 6: “¿aliado o enemigo?”



 Los dos compañeros buscaron inmediatamente la fuente de aquella tercera voz que los había desconcertado. No tardaron mucho en ver a un joven aproximadamente de la misma edad de ellos parado encima de una pila de metal observándolos y sonriéndoles. Era alto y atlético, de piel morena, ojos verdes, con el cabello castaño, desordenado, largo hasta el cuello y con algunos mechones en puntas. Vestía un pantalón café, una camiseta verde musgo sin mangas con cuello mao y una pechera de cuero color azul marino que le cubría el hombro izquierdo solamente. Llevaba un cinturón firme y otro suelto que iba de un extremo de la cintura izquierda hasta la pierna derecha, y además poseía varias correas de cuero en ambos antebrazos y un guante sin dedos en la mano derecha de color negro.

 El extraño personaje hizo ademán de bajar cuidadosamente del lugar donde se hallaba, pero dio un paso en falso y cayó rodando todo el camino hasta el suelo. Theo y Amelí pasaron de la sorpresa a la total extrañeza debido a la torpeza del nuevo individuo; ninguno se acercó a él y sólo se le quedaron viendo fijamente. El joven se levantó con cuidado, estaba un poco adolorido, pero no perdió la sonrisa de su rostro, se limpió la ropa del polvo y se dirigió hacia ellos tranquilamente.

-          No se preocupen, estoy bien- dijo mientras estiraba el brazo con el pulgar levantado.

 No obtuvo mayor respuesta que un incomodo silencio. Los tres jóvenes se quedaron quietos sin emitir sonido alguno durante unos cuantos segundos; Amelí fue quien habló primero:

-          Disculpa, pero ¿quién eres tú? – su tono no parecía para nada alterado.

-          Mi nombre es Kurt Alpher – dijo el joven acercándose un poco a los otros dos – y al igual que ustedes también soy un nov-enilita.


 Theo y Amelí se sorprendieron aun más, pero no sabían si era por el hecho de que Kurt supiese que eran nov-enilitas o que el también fuese uno.

-          ¿Nos estabas espiando? – preguntó Theo con ligera irritación, ya que era la única forma que hubiese sabido que eran nov-enilitas, y eso lo preocupaba más ya que si Kurt los estaba observando sin que se dieran cuenta, ¿quién más podría haber hecho lo mismo?; Además no estaba seguro si lo que decía era verdad, sin embargo, era obvio que no era alguien corriente.

-          Yo no diría que los estaba espiando – respondió Kurt despreocupadamente – ya que llegué aquí hace un minuto y los escuché hablar, nada más.

-          Entonces, ¿cómo sabes que somos nov-enilitas?- preguntó mirándolo fijamente Amelí.

-          Eso es una buena pregunta, este, disculpa creo que no sé tu nombre – respondió Kurt rascándose la nuca, se notaba que no le importaba la tensión que expelían sus dos oyentes.

-          Es verdad, disculpa, yo me llamó Amelí y él se llama Theo.

-          Mucho gusto a los dos – dijo Kurt sonriendo – la verdad es que supe que habían dos nov-enilitas desde el momento en que entré en la ciudad.

-          ¿Cómo es eso posible? – preguntó Theo cruzándose de brazos, hasta el momento desconfiaba de Kurt por alguna razón.

-          Bueno cuando posees el sentitzen no es algo difícil.

-          El sentí ¿qué? – dio Theo.

-          ¡El sentitzen! – saltó Amelí sorprendida – mi abuelo me habló de esa habilidad, sólo un puñado enilitas y nov-enilitas la poseen, y permite a su usuario detectar el movimiento del flujo de ENI y así saber donde hay otros usuarios de esta.

-          Exacto – dijo Kurt guiñándole un ojo – pero además si me concentro me permite sentir como se mueve el flujo.

-          Espera un poco – intervino Theo – ¿con esa habilidad supiste donde estábamos?

-          Correcto, es una costumbre que tengo cuando llego a un lugar nuevo, utilizo mi habilidad y detecto si hay usuarios de ENI en algún lado, y de ser así me dirijo hacia el lugar donde están, se supone que aunque no nos conozcamos somos aliados, ¿No creen?

 Theo no respondió a su pregunta, pero continuó la conversación.

-           Dijiste que sabes por qué mi trindeki se vuelve a sellar contra mi voluntad.

-          Así es.

-          Entonces, ¿nos lo dirás?

-          Claro, como dije los nov-enilitas somos aliados y debemos ayudarnos, pero antes – dijo Kurt adoptando una expresión seria.

-          Pero antes ¿qué? – dijo Theo colocándose serio también.

-    ¿Tienen algo de comer?, me muero de hambre – dijo finalmente sonriendo y agarrándose el estomago, el cual emitió un fuerte gruñido.

 Después de esa situación, Amelí y Theo invitaron a Kurt a comer con ellos la comida que llevaban consigo; su invitado comió con ganas como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo, devorando el pan y tragando el jugo a una velocidad impresionante. Cuando se hubo terminado la comida, se pusieron a conversar cerca de una  pila de metal.

-          Entonces Kurt ¿Por qué estas en Sial? – preguntó Amelí.

-          Por nada en especial – respondió – viajo por distintas partes y si veo algún bángalo me encargo de él.

-          Pero debes de tener algún otro motivo para estar viajando ¿o me equivoco? – insistió ella.

 Kurt la miró fijo y sonrió.

-          Puede ser que haya otro motivo, pero quien sabe.

-          Bueno- dijo Theo – en vez de tanta charla ¿podrías explicarme lo que pasa con mi trindeki?, o ¿es que no lo sabes?

-          Calma hombre – dijo Kurt haciendo gestos con las manos – el problema que tienes es muy simple, no tiene nada que ver con tu trindeki, sino con tu forma de controlar el flujo de ENI.

-          ¿Qué  quieres decir?

-          Cuando liberas tu trindeki, mantienes un flujo constante de ENI hacia él para que conserve su forma ¿verdad?

-          Eso ya lo sé – dijo Theo.

-          Bueno cuando realizas técnicas de flujo con tu trindeki liberado debes hacer que una parte de este vaya al objeto y la otra vaya a donde la necesitas, pero lo que tú haces es llevar todo el flujo a una sola parte, por ende tu trindeki al no recibir ENI vuelve a su forma sellada.

-          ¿Y todo eso lo puedes saber sólo por tu habilidad? – preguntó Amelí.

-          Si me concentro lo suficiente puedo deducir esas cosas, pero todavía no puedo aprovechar toda la capacidad de esta.

-          ¿Y sabes cómo puedo solucionar ese problema? – preguntó Theo pensativo mirando su mano.

-          La verdad es que no sé, hombre, yo creía que el desviar el flujo era algo innato para todos.

 Theo se sintió ligeramente decepcionado por la respuesta de Kurt, sin embargo, al saber lo que estaba pasando, se propuso buscar una forma de solucionar aquél inconveniente.
 
-          Bueno yo creo que me iré ahora- dijo Kurt – gracias por la comida espero volver a verlos.

-          ¿Vas a estar por la ciudad, Kurt? – preguntó Amelí.

-          Si, no me iré todavía, nos vemos.

 Y al decir esto Kurt dio un enorme salto hacia una pila de metal, pero al tocar la superficie de esta, colapsó y el joven cayó con todos los trozos de metal. Theo y Amelí se miraron extrañados una vez más y después se volvieron a donde había caído; éste se levantó y girándose hacia ellos con el mismo gesto del pulgar levantado que había hecho antes dijo:

-          No se preocupen, estoy bien.

Después de decir eso Kurt se marchó en el aire utilizando el kire.

-          Un extraño personaje – dijo Theo a Amelí.

-          Si, es extraño – confirmó ella – pero es bueno conocer a más nov-enilitas, además él nos ayudó de muy buena gana y… - se calló al ver que su compañero buscaba en el bolso de donde había sacado su comida - ¿qué sucede Theo?

 El joven tiró el bolso y se levantó enojado.

-          El muy maldito me robó mi dinero – dijo.

-          ¿Estás seguro? – preguntó Amelí sorprendida.

-          Sí, tenía 5 kais en el bolso y ahora no están; cuando lo encuentre se las verá – agregó muy enfadado.


 Theo quería salir a perseguir a Kurt inmediatamente, pero su amiga lo persuadió de que lo más importante en aquél momento era continuar con el entrenamiento. A regañadientes el joven aceptó. Durante el resto del día intentó controlar su flujo de ENI para poder mantener su trindeki liberado y a la vez realizar las técnicas de flujo, pero resultó ser más difícil de lo que esperaba. Finalmente cuando ya oscurecía decidieron concluir por ese día y continuar por la mañana.

 Amelí acompaño a Theo hasta la zona oeste como lo había hecho los días anteriores y como había sucedido antes, no conversaron prácticamente nada. A pesar de pasar mucho tiempo juntos los dos jóvenes se daban cuenta que apenas hablaban de otras cosas que no tuviera relación con el entrenamiento. A ella no le importaba mucho aquél detalle, sin embargo, a Theo le molestaba aquél silencio incomodo tan distinto del que a él le gustaba disfrutar. Para más remate se sentía inmensamente frustrado e irritable por no haber progresado con el control del flujo.

 Habían caminado por unas cuantas calles de la ciudad cuando una voz detrás de ellos los llamó.

-          Theo, Amelí, esperen.

 Los dos se voltearon y se encontraron con Dalia que se dirigía hacia ellos.

-          Nos los veía desde el viaje, ¿cómo están? – preguntó ella con una sonrisa.

 Los dos compañeros se miraron un instante y respondieron al mismo tiempo:

-          Bien.

-          Qué bueno es escuchar eso – respondió Dalia – oigan me preguntaba si mañana los dos querían que nos juntáramos a pasear o a hacer algo, ¿qué les parece?

Theo no se sentía de humor para conversar, lo único que quería era llegar pronto a casa, sin embargo, fue él quien tomó la palabra y le respondió a su amiga.

-          Mañana estaremos ocupados Dalia.

-          Ahh ya veo – dijo ella un poco decepcionada – y que tal otro día, ahora que no hay escuela tenemos un poco más de tiempo libre antes de ver a que nos vamos a dedicar – agregó con otra sonrisa.

-          No lo sabemos, estamos muy ocupados con un trabajo – inventó Theo con un poco de brusquedad en el tono, la frustración del día aún estaba presente en él.

-          ¿Te pasa algo Theo?, te noto extraño – dijo su amiga preocupada.

-          No me pasa nada – respondió cortante.

-          ¿Estás seguro?, si quieres podríamos juntarnos un rato en mi casa.

-          Dalia estoy bien – dijo Theo perdiendo la paciencia – además si no lo estuviera, eso es algo que no te incumbe.

 Dalia calló al instante, se sentía dolida por las palabras de su amigo, sabía que no las decía con intención de lastimar, que algo debía de pasarle, pero no podía evitar sentirse mal. Intentó disimularlo y se fue de allí despidiéndose rápida y silenciosamente. Cuando Dalia se hubo ido Theo se volvió hacia Amelí quien lo estaba mirando con una mirada seria la cual no era la usual que ella tenía, no, esta vez Amelí tenía una mirada de reproche.

-          ¿Notaste que fuiste muy brusco con ella? – preguntó.

-          ¿De qué hablas? Sólo le decía que no teníamos tiempo para estar con ella – dijo Theo sin darse cuenta de que su tono de voz era un poco más alto de lo normal, había estallado, pero él aún no se percataba.

-    Está bien – dijo Amelí al tiempo que se daba media vuelta – nos vemos mañana – agregó sin entusiasmo.

 Y despidiéndose de esa manera se fue sola por la calle levemente iluminada. Theo se quedó sin palabras ante las extrañas reacciones de ambas; estaba frustrado y cansado, y para rematar ahora también estaba confundido. “Qué más da” pensó mientras se dirigía a su casa; al igual que ha todo hombre, a Theo le costaba entender a las mujeres. Seguía sin darse cuenta de su mala actitud incluso cuando se acostó, pero comenzó a tomar conciencia de lo estúpido que había sido antes de quedarse dormido.

 Al día siguiente los dos jóvenes se encontraron en el depósito nuevamente y comenzaron el entrenamiento de inmediato. Ella parecía no tener ningún rencor hacia Theo por cómo había tratado a Dalia la noche anterior, pero eso lo cual lo alivió en parte, mas era consciente que cuando viese de nuevo a su amiga, tendría que disculparse. Intentó nuevamente controlar de mejor manera su flujo de ENI para mantener su trindeki liberado, pero todos los esfuerzos terminaban en el mismo resultado. Ya pasado el medio día, se sentó frustrado a descansar.

-          No hay caso – dijo mientras golpeaba el suelo.

-          No te des por vencido – le dijo Amelí – sólo tienes que seguir entrenando y con el tiempo lograras resultados.

-          Lo sé- respondió él- pero sigue siendo muy frustrante.

-          Ella tiene razón, no debes dejar de intentar.


 Los dos compañeros miraron hacia arriba y se encontraron con Kurt quién estaba sentado comiendo una manzana y mirándolos. Theo se levantó de un saltó y agarrando la pierna del recién llegado, lo sacó de la pila de metal y lo arrojó al suelo unos cuantos metros más allá de donde se encontraban.

-          Oye hombre, ¿qué te pasa? – dijo Kurt mientras se levantaba, estaba molesto por la reacción tan repentina.

 No alcanzó a decir más porque Theo lo agarró de la pechera firmemente. No lo pudo levantar ya que Kurt era más alto que él, pero eso no lo intimidaba, le daría una lección a ese ladrón.

-          Tú, ladrón cobarde – dijo Theo con rabia – devuélveme mi dinero ahora mismo.

-        Así que te diste cuenta – dijo Kurt con una sonrisa burlona – lo siento amigo, pero no tenía suficiente dinero para pagar un alojamiento y tus kais me cayeron del cielo.

-          Devuélvemelos antes de que los recupere por la fuerza.

-          No creo que sea posible- dijo mirando hacia otro lado – ya no los tengo, además ese es el precio por mis servicios.

-          ¿Qué servicios?, ladrón, devuélveme mi dinero.

-          ¿Cómo que qué servicio? – respondió Kurt volviendo a mirarlo – te dije el problema que tenias con tu flujo de ENI así que bien valen los 5 kai.

-          No me vengas con estupideces, devuélveme mi dinero.

-          Ok, tengo la solución, que tal si tenemos una pelea, si tu ganas te devuelvo el dinero, pero si yo gano me das 5 kais más, ¿de acuerdo? – dijo sonriendo y extendiéndole la mano.

 Theo se le quedó mirando un momento y después lo soltó con brusquedad. Retrocedió unos pasos, se giró frente a su oponente y se dispuso a liberar su trindeki.

-          ¡Protege, Benforth!

 El puño y antebrazo de Theo fueron cubiertos por el guantelete color cobre. Se puso en una posición de pelea con el brazo derecho listo para dar el primer golpe.

-          Prepárate – dijo con la vista fija en Kurt.

-     Theo, Kurt no creo que deban pelear aquí – les dijo Amelí mientras miraba a uno y a otro alternadamente, pero los dos parecían ignorar su presencia completamente; ella no se inmutó ante esto, si ellos querían pelear a pesar de que les advertía ya no era su problema y se puso a una distancia prudente de ellos.

 Kurt miró la seriedad de Theo y sonrió.

-          De acuerdo – dijo colocando una expresión seria – pero no te lo voy a poner fácil – Theo no se inmutó y Kurt estiró su brazo derecho con la palma extendida hacia él – captura al enemigo, Siatsam.

     El guante sin dedos brilló y de él salieron tres esferas de luz. Una de ellas se fue a la mano izquierda de Kurt, la segunda se fue a su espalda y la última se expandió frente a su mano derecha tomando la forma de un arco de madera. El arco poseían una forma en “v”, pero más extendida y tenía anillos azules pintados en él cada ciertos centímetros. Sus manos estaban cubiertas por unos guantes de color verde musgo y en su espalda se hallaba un carcaj lleno de flechas de madera con elegantes plumas azules para el equilibrio.

-          Comencemos – dijo Kurt mientras sacaba una flecha rápidamente y la lanzaba en dirección a Theo.

 Él reaccionó rápidamente y dio una rodada en el suelo para esquivar la flecha, pero mientras se levantaba Kurt le lanzó otra que le pasó rozando la mejilla. Se agachó justo cuando un tercer proyectil le peinaba la coronilla y rodó nuevamente para escapar de una cuarta. El arquero era rápido disparando y él tenía que admitirlo, pero eso no significaba que se daría por vencido; un quinto disparo, pero esta vez Theo no se movió para esquivarlo sino que colocó el guantelete por la parte delantera del antebrazo para bloquear el trayecto de la flecha.

 El proyectil se hizo añicos al chocar con el metal rojo y en una fracción de segundo, Theo aprovechó para saltar con el ugras, mientras Benforth volvía a ser un anillo. Kurt siguió el trayecto de su oponente en el aire mientras preparaba la flecha en el arco y apuntaba.

-          Tonto – dijo – en el aire eres un blanco aún más fácil – y disparó.

 Theo preparó su brazo derecho como si tuviera la intención de golpear la flecha que venía veloz hacia él.

-          Protege, Benforth – el guantelete apareció nuevamente e hizo añicos la flecha al impactar contra esta.

 El nov-enilita aterrizó con las piernas flectadas, y su oponente aprovechó para disparar nuevamente, pero falló porque Theo utilizó kire en el último segundo, moviéndose rápido, situándose detrás de su oponente y propinándole un golpe en el mentón, el cual lo hizo retroceder un par de metros. Mientras Kurt se tomaba la mandíbula Theo respiraba agitado, al parecer el liberar su trindeki tan seguido lo agotaba más que mantenerlo con una sola liberación, además, a pesar de que su kire no era perfecto, lo agotaba mucho.

-          Te felicito Theo, utilizaste muy bien el kire y después me golpeaste con tetsu, a pesar de que alcancé a activar el mío no fui lo suficientemente rápido – sonrió – creo que tendré que utilizar mi verdadero poder después de todo.

 Kurt dio un salto hacia atrás y se colocó encima de una pila de metal, extrajo una flecha y la lanzó, pero no apuntó a Theo sino que un punto unos metros más allá, después lanzó otras dos flechas que ni se acercaron al joven quien miraba extrañado al arquero.

-          ¡¿Qué te pasa ladrón?! – gritó Theo – tan cansado estas que perdiste tu puntería.

 Theo dio un salto hacia atrás justo a tiempo para esquivar una flecha que se enterró en el lugar en el que estaba unos segundos antes. Kurt colocó su arco en forma horizontal frente a él, apuntando a su enemigo.

-          <<zona desértica>>

 De la última flecha que Kurt lanzó se expandió una luz en el suelo en un radio de varios metros y cuando se apagó la tierra y el metal que allí estaba se había transformado en arena. Tanto Theo y Amelí se sorprendieron al ver que ahora se encontraban rodeados de arena, sin embargo, el joven no perdió lo calma y sonriendo se dirigió a su oponente.

-          Vaya que miedo, un montón de arena.

-          Yo no me reiría todavía si fuera tu – y colocando su arco en posición vertical apuntando a su oponente dijo - <<flechas torbellino>>


 De las flechas que Kurt supuestamente había fallado comenzaron a rodearse de unos remolinos pequeños que poco a poco aumentaron en fuerza y levantaron la arena del lugar creando una tormenta. Theo quedó atrapado entre el viento y la arena, y tuvo que cerrar los ojos para evitar la ceguera. Escuchó que muy cerca de él pasó una nueva flecha, intentó abrir los ojos, pero no lograba ver nada, un segundo proyectil le pasó rozando el muslo y consiguió hacerlo sangrar. Se dio cuenta de que era sólo cuestión de tiempo para que Kurt terminara acertándole, tenía que hacer algo, pero ¿qué?, su mente estaba en blanco.

 El joven arquero se preparaba para lanzar una siguiente flecha. Si Theo hubiese tenido liberado su trindeki en ese momento le hubiese sido mucho más fácil localizarlo en la tormenta de arena con su sentitzen, pero como no era el caso tenía que dar pasos de ciego. De repente sintió que su oponente activaba su flujo de ENI y al mismo tiempo pudo ver a Theo salir de la tormenta de un salto en dirección hacia él. Kurt disparó inmediatamente, su oponente alcanzó a maniobrar torpemente en el aire para evitar la flecha, pero esta logró pasarle muy cerca del hombro causándole mucho dolor.

 El cuerpo de Theo impactó con el de Kurt y ambos cayeron de la pila de metal rodando hacia el suelo. Los dos guerreros quedaron a unos cuantos metros uno del otro alejados de la tormenta de arena que empezó a detenerse. Con un poco de dificultad los dos se levantaron y continuaron su combate. Theo liberó a Benforth y corrió hacia el arquero, éste dándose cuenta de que no alcanzaría a detenerlo con una flecha, lanzó dos que pasaron a ambos lados de su contrincante y se fueron a enterrar en el suelo; cuando Theo estaba a punto de llegar sobre él, Kurt disparó una tercera flecha justo delante de él mismo y saltó hacia atrás mientras colocaba el arco en posición horizontal.

-          <<Captura de tres puntas>>

 Las tres flechas enterradas en el suelo comenzaron a brillar y de cada una de ellas surgieron dos líneas de energía que se unieron con las otras en el suelo formando un triángulo. Theo reaccionó tarde y chocó contra una pared invisible que lo hizo retroceder y caer sentado. Se levantó rápidamente e intentó golpear aquella pared invisible con Benforth, pero obtuvo el mismo resultado, no entendía como lo había logrado Kurt, pero lo que estaba claro era que estaba atrapado.

 Amelí llegó un segundo más tarde y se quedó a distancia para continuar observando la pelea. Su compañero continuó golpeando aquella pared en distintas partes, pero con cada golpe se daba cuenta de que le habían bloqueado todas las salidas.

-          Es inútil Theo – le dijo Kurt sonriendo alegremente a unos metros de él – no vas a ser capaz de romper esta técnica, tampoco te molestes en saltar ya que pasara lo mismo, creo que yo seré el vencedor y me pagaras 5 kais.

 Theo cayó con una rodilla en el suelo, estaba cansado y pronto llegaría a su límite, no quería perder, pero a la vez estaba feliz porque ese combate había sido un verdadero reto. “Aún no puedo rendirme” se dijo así mismo y se dio cuenta que todavía tenía una salida, sin embargo, necesitaba un poco de tiempo para poder aprovecharla; en ese momento se le ocurrió una forma de ganar ese tiempo.

-          Oye Kurt- le dijo – ahora que me tienes atrapado ¿por qué no me dices como lograste hacer esas técnicas?

 Kurt lo miró extrañado, pero sonrió, al parecer se sentía feliz por la pregunta.

-       Bueno como estas agotado y con un tiro te puedo derrotar creo que te diré como realizo mis técnicas – bajó un poco el arco y continuó –  creo que para ti también es lógico que entre mayor sea la distancia a la que quieras hacer una técnica mayor es la cantidad de ENI que debes otorgarle para que tenga el mismo efecto que si realizas esa misma técnica a una distancia más corta.

 Kurt hizo una pausa y Theo simuló prestar mucha atención a lo que decía mientras acumulaba ENI poco a poco. Su oponente continuó:

-          El enilita que creó mi trindeki, es decir, Siatsam, era una cazarecompensas que manipulaba su entorno con ENI y para evitar tener que gastar más para manipular el entorno a distancia, ideo una forma en donde entregaba energía a sus flechas y al momento de lanzarlas no importaba la distancia, podía ocupar la ENI de las flechas para realizar la técnica que necesitase como si la estuviese haciéndola a corta distancia, solo gastando una ligera cantidad más para mantener la conexión con las flechas; y esa misma habilidad es la que puedo utilizar con este trindeki.
 Kurt había terminado su explicación, pero Theo aún necesitaba unos cuantos segundos, el agotamiento hacia que le fuese más difícil concentrar el flujo.

-          Espera un momento – dijo el joven – según lo que me explicaron la ENI no se puede acumular sino que está en un flujo constante, ¿utilizas magia o alguna otra cosa?

-          No utilizo magia – respondió Kurt – cuando el flujo de ENI pasa a nuestros cuerpos nuestras células absorben una parte de ésta y la utilizan o la guardan, por lo que podemos decir que sí se acumula. Lo que pasa es que esta energía no se guarda muy bien tanto en seres vivos como en objetos; en los primeros se queda una parte menor de la que nos gustaría que se acumulase, y en los objetos inanimados se acumula en la cantidad deseada, pero se disipa pasado un breve periodo de tiempo; con mis flechas pasa lo mismo, por eso debo utilizarlas rápidamente, pero una vez que la técnica se activa no debo preocuparme por ese detalle. Los trindekis son una excepción ya que allí hay magia de por medio.


Theo sonrió a su oponente y se puso de pie.

-          Bueno te agradezco tu explicación Kurt, pero más que por lo informativo lo agradezco porque me diste el tiempo suficiente para esto, <<rompe espíritu>>.

 Golpeó la pared invisible, y la explosión blanca que salió del guantelete impactó contra esta y consiguió romperla de una sola vez. El joven arquero se quedó paralizado, había sido un tonto, si no hubiera escuchado a Theo no habría perdido la concentración y se hubiera dado cuenta de que estaba preparando una técnica, era un error fatal que tenía que enmendar de inmediato.

 Theo se acercó rápidamente a su oponente preparado para golpearlo con el guantelete, Kurt reaccionó y sacó una flecha que apuntaba hacia el joven cuando los separaba apenas un par metros. Estaban a punto de atacarse a una distancia muy corta, cuando de repente ambos guerreros cayeron de bruces al suelo, cada uno a causa de un fuerte golpe en la cabeza; cuando Theo se levantó a ver quien lo había golpeado, se encontró con el rostro colérico de Naim.

-          ¡¡¡Estúpidos!!! – les gritó mientras les daba otro golpe a ambos - ¡¡¡que no saben todo el alboroto que han causado, tenemos que irnos rápido, viene la guardia de la ciudad!!!

 Sin pararse a reclamar, Theo y Kurt siguieron a Naim quien empezó a correr rápidamente, Amelí se les unió y los cuatro abandonaron el depósito a la carrera. Mientras corrían Amelí aprovechó de preguntarle a su abuelo:

-          ¿Has averiguado algo abuelo?

-          Si – respondió Naim – se los explicaré cuando lleguemos a un lugar seguro.


 Y las cuatro personas se alejaron lo más que pudieron del lugar donde hace apenas unos minutos se había librado una batalla que causó confusión en los habitantes de la zona sur de Sial.       

Próximo capitulo: "A las puertas de una travesía" saldrá el sábado 18 de febrero

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