Los dos compañeros buscaron inmediatamente la
fuente de aquella tercera voz que los había desconcertado. No tardaron mucho en
ver a un joven aproximadamente de la misma edad de ellos parado encima de una
pila de metal observándolos y sonriéndoles. Era alto y atlético, de piel
morena, ojos verdes, con el cabello castaño, desordenado, largo hasta el cuello
y con algunos mechones en puntas. Vestía un pantalón café, una camiseta verde
musgo sin mangas con cuello mao y una pechera de cuero color azul marino que le
cubría el hombro izquierdo solamente. Llevaba un cinturón firme y otro suelto
que iba de un extremo de la cintura izquierda hasta la pierna derecha, y además
poseía varias correas de cuero en ambos antebrazos y un guante sin dedos en la
mano derecha de color negro.
El extraño personaje hizo ademán de bajar
cuidadosamente del lugar donde se hallaba, pero dio un paso en falso y cayó
rodando todo el camino hasta el suelo. Theo y Amelí pasaron de la sorpresa a la
total extrañeza debido a la torpeza del nuevo individuo; ninguno se acercó a él
y sólo se le quedaron viendo fijamente. El joven se levantó con cuidado, estaba
un poco adolorido, pero no perdió la sonrisa de su rostro, se limpió la ropa
del polvo y se dirigió hacia ellos tranquilamente.
-
No se preocupen, estoy bien- dijo
mientras estiraba el brazo con el pulgar levantado.
No obtuvo mayor respuesta que un incomodo
silencio. Los tres jóvenes se quedaron quietos sin emitir sonido alguno durante
unos cuantos segundos; Amelí fue quien habló primero:
-
Disculpa, pero ¿quién eres tú? – su tono
no parecía para nada alterado.
-
Mi nombre es Kurt Alpher – dijo el joven
acercándose un poco a los otros dos – y al igual que ustedes también soy un
nov-enilita.
Theo y Amelí se sorprendieron aun más, pero no
sabían si era por el hecho de que Kurt supiese que eran nov-enilitas o que el
también fuese uno.
-
¿Nos estabas espiando? – preguntó Theo con
ligera irritación, ya que era la única forma que hubiese sabido que eran
nov-enilitas, y eso lo preocupaba más ya que si Kurt los estaba observando sin
que se dieran cuenta, ¿quién más podría haber hecho lo mismo?; Además no estaba
seguro si lo que decía era verdad, sin embargo, era obvio que no era alguien
corriente.
-
Yo no diría que los estaba espiando –
respondió Kurt despreocupadamente – ya que llegué aquí hace un minuto y los
escuché hablar, nada más.
-
Entonces, ¿cómo sabes que somos
nov-enilitas?- preguntó mirándolo fijamente Amelí.
-
Eso es una buena pregunta, este,
disculpa creo que no sé tu nombre – respondió Kurt rascándose la nuca, se
notaba que no le importaba la tensión que expelían sus dos oyentes.
-
Es verdad, disculpa, yo me llamó Amelí y
él se llama Theo.
-
Mucho gusto a los dos – dijo Kurt
sonriendo – la verdad es que supe que habían dos nov-enilitas desde el momento
en que entré en la ciudad.
-
¿Cómo es eso posible? – preguntó Theo
cruzándose de brazos, hasta el momento desconfiaba de Kurt por alguna razón.
-
Bueno cuando posees el sentitzen no es
algo difícil.
-
El sentí ¿qué? – dio Theo.
-
¡El sentitzen! – saltó Amelí sorprendida
– mi abuelo me habló de esa habilidad, sólo un puñado enilitas y nov-enilitas
la poseen, y permite a su usuario detectar el movimiento del flujo de ENI y así
saber donde hay otros usuarios de esta.
-
Exacto – dijo Kurt guiñándole un ojo –
pero además si me concentro me permite sentir como se mueve el flujo.
-
Espera un poco – intervino Theo – ¿con
esa habilidad supiste donde estábamos?
-
Correcto, es una costumbre que tengo
cuando llego a un lugar nuevo, utilizo mi habilidad y detecto si hay usuarios
de ENI en algún lado, y de ser así me dirijo hacia el lugar donde están, se
supone que aunque no nos conozcamos somos aliados, ¿No creen?
Theo no respondió a su pregunta, pero continuó
la conversación.
-
Dijiste
que sabes por qué mi trindeki se vuelve a sellar contra mi voluntad.
-
Así es.
-
Entonces, ¿nos lo dirás?
-
Claro, como dije los nov-enilitas somos
aliados y debemos ayudarnos, pero antes – dijo Kurt adoptando una expresión
seria.
-
Pero antes ¿qué? – dijo Theo colocándose
serio también.
- ¿Tienen algo de comer?, me muero de
hambre – dijo finalmente sonriendo y agarrándose el estomago, el cual emitió un
fuerte gruñido.
Después de esa situación, Amelí y Theo
invitaron a Kurt a comer con ellos la comida que llevaban consigo; su invitado
comió con ganas como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo, devorando el pan y
tragando el jugo a una velocidad impresionante. Cuando se hubo terminado la
comida, se pusieron a conversar cerca de una pila de metal.
-
Entonces Kurt ¿Por qué estas en Sial? –
preguntó Amelí.
-
Por nada en especial – respondió – viajo
por distintas partes y si veo algún bángalo me encargo de él.
-
Pero debes de tener algún otro motivo
para estar viajando ¿o me equivoco? – insistió ella.
Kurt la miró fijo y sonrió.
-
Puede ser que haya otro motivo, pero
quien sabe.
-
Bueno- dijo Theo – en vez de tanta
charla ¿podrías explicarme lo que pasa con mi trindeki?, o ¿es que no lo sabes?
-
Calma hombre – dijo Kurt haciendo gestos
con las manos – el problema que tienes es muy simple, no tiene nada que ver con
tu trindeki, sino con tu forma de controlar el flujo de ENI.
-
¿Qué
quieres decir?
-
Cuando liberas tu trindeki, mantienes un
flujo constante de ENI hacia él para que conserve su forma ¿verdad?
-
Eso ya lo sé – dijo Theo.
-
Bueno cuando realizas técnicas de flujo
con tu trindeki liberado debes hacer que una parte de este vaya al objeto y la
otra vaya a donde la necesitas, pero lo que tú haces es llevar todo el flujo a
una sola parte, por ende tu trindeki al no recibir ENI vuelve a su forma
sellada.
-
¿Y todo eso lo puedes saber sólo por tu
habilidad? – preguntó Amelí.
-
Si me concentro lo suficiente puedo
deducir esas cosas, pero todavía no puedo aprovechar toda la capacidad de esta.
-
¿Y sabes cómo puedo solucionar ese
problema? – preguntó Theo pensativo mirando su mano.
-
La verdad es que no sé, hombre, yo creía
que el desviar el flujo era algo innato para todos.
Theo se sintió ligeramente decepcionado por la
respuesta de Kurt, sin embargo, al saber lo que estaba pasando, se propuso
buscar una forma de solucionar aquél inconveniente.
-
Bueno yo creo que me iré ahora- dijo
Kurt – gracias por la comida espero volver a verlos.
-
¿Vas a estar por la ciudad, Kurt? –
preguntó Amelí.
-
Si, no me iré todavía, nos vemos.
Y al decir esto Kurt dio un enorme salto hacia
una pila de metal, pero al tocar la superficie de esta, colapsó y el joven cayó
con todos los trozos de metal. Theo y Amelí se miraron extrañados una vez más y
después se volvieron a donde había caído; éste se levantó y girándose hacia
ellos con el mismo gesto del pulgar levantado que había hecho antes dijo:
-
No se preocupen, estoy bien.
Después de decir eso
Kurt se marchó en el aire utilizando el kire.
-
Un extraño personaje – dijo Theo a
Amelí.
-
Si, es extraño – confirmó ella – pero es
bueno conocer a más nov-enilitas, además él nos ayudó de muy buena gana y… - se
calló al ver que su compañero buscaba en el bolso de donde había sacado su
comida - ¿qué sucede Theo?
El joven tiró el bolso y se levantó enojado.
-
El muy maldito me robó mi dinero – dijo.
-
¿Estás seguro? – preguntó Amelí
sorprendida.
-
Sí, tenía 5 kais en el bolso y ahora no
están; cuando lo encuentre se las verá – agregó muy enfadado.
Theo quería salir a perseguir a Kurt
inmediatamente, pero su amiga lo persuadió de que lo más importante en aquél
momento era continuar con el entrenamiento. A regañadientes el joven aceptó.
Durante el resto del día intentó controlar su flujo de ENI para poder mantener
su trindeki liberado y a la vez realizar las técnicas de flujo, pero resultó
ser más difícil de lo que esperaba. Finalmente cuando ya oscurecía decidieron
concluir por ese día y continuar por la mañana.
Amelí acompaño a Theo hasta la zona oeste como
lo había hecho los días anteriores y como había sucedido antes, no conversaron
prácticamente nada. A pesar de pasar mucho tiempo juntos los dos jóvenes se
daban cuenta que apenas hablaban de otras cosas que no tuviera relación con el
entrenamiento. A ella no le importaba mucho aquél detalle, sin embargo, a Theo
le molestaba aquél silencio incomodo tan distinto del que a él le gustaba
disfrutar. Para más remate se sentía inmensamente frustrado e irritable por no
haber progresado con el control del flujo.
Habían caminado por unas cuantas calles de la
ciudad cuando una voz detrás de ellos los llamó.
-
Theo, Amelí, esperen.
Los dos se voltearon y se encontraron con
Dalia que se dirigía hacia ellos.
-
Nos los veía desde el viaje, ¿cómo
están? – preguntó ella con una sonrisa.
Los dos compañeros se miraron un instante y
respondieron al mismo tiempo:
-
Bien.
-
Qué bueno es escuchar eso – respondió
Dalia – oigan me preguntaba si mañana los dos querían que nos juntáramos a
pasear o a hacer algo, ¿qué les parece?
Theo no se sentía de
humor para conversar, lo único que quería era llegar pronto a casa, sin
embargo, fue él quien tomó la palabra y le respondió a su amiga.
-
Mañana estaremos ocupados Dalia.
-
Ahh ya veo – dijo ella un poco
decepcionada – y que tal otro día, ahora que no hay escuela tenemos un poco más
de tiempo libre antes de ver a que nos vamos a dedicar – agregó con otra
sonrisa.
-
No lo sabemos, estamos muy ocupados con
un trabajo – inventó Theo con un poco de brusquedad en el tono, la frustración
del día aún estaba presente en él.
-
¿Te pasa algo Theo?, te noto extraño –
dijo su amiga preocupada.
-
No me pasa nada – respondió cortante.
-
¿Estás seguro?, si quieres podríamos
juntarnos un rato en mi casa.
-
Dalia estoy bien – dijo Theo perdiendo
la paciencia – además si no lo estuviera, eso es algo que no te incumbe.
Dalia calló al instante, se sentía dolida por
las palabras de su amigo, sabía que no las decía con intención de lastimar, que
algo debía de pasarle, pero no podía evitar sentirse mal. Intentó disimularlo y
se fue de allí despidiéndose rápida y silenciosamente. Cuando Dalia se hubo ido
Theo se volvió hacia Amelí quien lo estaba mirando con una mirada seria la cual
no era la usual que ella tenía, no, esta vez Amelí tenía una mirada de
reproche.
-
¿Notaste que fuiste muy brusco con ella?
– preguntó.
-
¿De qué hablas? Sólo le decía que no
teníamos tiempo para estar con ella – dijo Theo sin darse cuenta de que su tono
de voz era un poco más alto de lo normal, había estallado, pero él aún no se
percataba.
- Está bien – dijo Amelí al tiempo que se
daba media vuelta – nos vemos mañana – agregó sin entusiasmo.
Y despidiéndose de esa manera se fue sola por
la calle levemente iluminada. Theo se quedó sin palabras ante las extrañas
reacciones de ambas; estaba frustrado y cansado, y para rematar ahora también
estaba confundido. “Qué más da” pensó mientras se dirigía a su casa; al igual
que ha todo hombre, a Theo le costaba entender a las mujeres. Seguía sin darse
cuenta de su mala actitud incluso cuando se acostó, pero comenzó a tomar
conciencia de lo estúpido que había sido antes de quedarse dormido.
Al día siguiente los dos jóvenes se
encontraron en el depósito nuevamente y comenzaron el entrenamiento de
inmediato. Ella parecía no tener ningún rencor hacia Theo por cómo había
tratado a Dalia la noche anterior, pero eso lo cual lo alivió en parte, mas era
consciente que cuando viese de nuevo a su amiga, tendría que disculparse.
Intentó nuevamente controlar de mejor manera su flujo de ENI para mantener su
trindeki liberado, pero todos los esfuerzos terminaban en el mismo resultado.
Ya pasado el medio día, se sentó frustrado a descansar.
-
No hay caso – dijo mientras golpeaba el
suelo.
-
No te des por vencido – le dijo Amelí –
sólo tienes que seguir entrenando y con el tiempo lograras resultados.
-
Lo sé- respondió él- pero sigue siendo
muy frustrante.
-
Ella tiene razón, no debes dejar de
intentar.
Los dos compañeros miraron hacia arriba y se
encontraron con Kurt quién estaba sentado comiendo una manzana y mirándolos.
Theo se levantó de un saltó y agarrando la pierna del recién llegado, lo sacó
de la pila de metal y lo arrojó al suelo unos cuantos metros más allá de donde
se encontraban.
-
Oye hombre, ¿qué te pasa? – dijo Kurt
mientras se levantaba, estaba molesto por la reacción tan repentina.
No alcanzó a decir más porque Theo lo agarró
de la pechera firmemente. No lo pudo levantar ya que Kurt era más alto que él,
pero eso no lo intimidaba, le daría una lección a ese ladrón.
-
Tú, ladrón cobarde – dijo Theo con rabia
– devuélveme mi dinero ahora mismo.
- Así que te diste cuenta – dijo Kurt con
una sonrisa burlona – lo siento amigo, pero no tenía suficiente dinero para
pagar un alojamiento y tus kais me cayeron del cielo.
-
Devuélvemelos antes de que los recupere
por la fuerza.
-
No creo que sea posible- dijo mirando
hacia otro lado – ya no los tengo, además ese es el precio por mis servicios.
-
¿Qué servicios?, ladrón, devuélveme mi
dinero.
-
¿Cómo que qué servicio? – respondió Kurt
volviendo a mirarlo – te dije el problema que tenias con tu flujo de ENI así
que bien valen los 5 kai.
-
No me vengas con estupideces, devuélveme
mi dinero.
-
Ok, tengo la solución, que tal si
tenemos una pelea, si tu ganas te devuelvo el dinero, pero si yo gano me das 5
kais más, ¿de acuerdo? – dijo sonriendo y extendiéndole la mano.
Theo se le quedó mirando un momento y después
lo soltó con brusquedad. Retrocedió unos pasos, se giró frente a su oponente y
se dispuso a liberar su trindeki.
-
¡Protege, Benforth!
El puño y antebrazo de Theo fueron cubiertos
por el guantelete color cobre. Se puso en una posición de pelea con el brazo
derecho listo para dar el primer golpe.
-
Prepárate – dijo con la vista fija en
Kurt.
- Theo, Kurt no creo que deban pelear aquí
– les dijo Amelí mientras miraba a uno y a otro alternadamente, pero los dos
parecían ignorar su presencia completamente; ella no se inmutó ante esto, si
ellos querían pelear a pesar de que les advertía ya no era su problema y se
puso a una distancia prudente de ellos.
Kurt miró la seriedad de Theo y sonrió.
-
De acuerdo – dijo colocando una
expresión seria – pero no te lo voy a poner fácil – Theo no se inmutó y Kurt
estiró su brazo derecho con la palma extendida hacia él – captura al enemigo,
Siatsam.
El
guante sin dedos brilló y de él salieron tres esferas de luz. Una de ellas se
fue a la mano izquierda de Kurt, la segunda se fue a su espalda y la última se
expandió frente a su mano derecha tomando la forma de un arco de madera. El
arco poseían una forma en “v”, pero más extendida y tenía anillos azules
pintados en él cada ciertos centímetros. Sus manos estaban cubiertas por unos
guantes de color verde musgo y en su espalda se hallaba un carcaj lleno de
flechas de madera con elegantes plumas azules para el equilibrio.
-
Comencemos – dijo Kurt mientras sacaba
una flecha rápidamente y la lanzaba en dirección a Theo.
Él reaccionó rápidamente y dio una rodada en
el suelo para esquivar la flecha, pero mientras se levantaba Kurt le lanzó otra
que le pasó rozando la mejilla. Se agachó justo cuando un tercer proyectil le
peinaba la coronilla y rodó nuevamente para escapar de una cuarta. El arquero
era rápido disparando y él tenía que admitirlo, pero eso no significaba que se
daría por vencido; un quinto disparo, pero esta vez Theo no se movió para
esquivarlo sino que colocó el guantelete por la parte delantera del antebrazo
para bloquear el trayecto de la flecha.
El proyectil se hizo añicos al chocar con el
metal rojo y en una fracción de segundo, Theo aprovechó para saltar con el
ugras, mientras Benforth volvía a ser un anillo. Kurt siguió el trayecto de su
oponente en el aire mientras preparaba la flecha en el arco y apuntaba.
-
Tonto – dijo – en el aire eres un blanco
aún más fácil – y disparó.
Theo preparó su brazo derecho como si tuviera
la intención de golpear la flecha que venía veloz hacia él.
-
Protege, Benforth – el guantelete
apareció nuevamente e hizo añicos la flecha al impactar contra esta.
El nov-enilita aterrizó con las piernas
flectadas, y su oponente aprovechó para disparar nuevamente, pero falló porque
Theo utilizó kire en el último segundo, moviéndose rápido, situándose detrás de
su oponente y propinándole un golpe en el mentón, el cual lo hizo retroceder un
par de metros. Mientras Kurt se tomaba la mandíbula Theo respiraba agitado, al
parecer el liberar su trindeki tan seguido lo agotaba más que mantenerlo con
una sola liberación, además, a pesar de que su kire no era perfecto, lo agotaba
mucho.
-
Te felicito Theo, utilizaste muy bien el
kire y después me golpeaste con tetsu, a pesar de que alcancé a activar el mío
no fui lo suficientemente rápido – sonrió – creo que tendré que utilizar mi
verdadero poder después de todo.
Kurt dio un salto hacia atrás y se colocó
encima de una pila de metal, extrajo una flecha y la lanzó, pero no apuntó a
Theo sino que un punto unos metros más allá, después lanzó otras dos flechas
que ni se acercaron al joven quien miraba extrañado al arquero.
-
¡¿Qué te pasa ladrón?! – gritó Theo –
tan cansado estas que perdiste tu puntería.
Theo dio un salto hacia atrás justo a tiempo
para esquivar una flecha que se enterró en el lugar en el que estaba unos
segundos antes. Kurt colocó su arco en forma horizontal frente a él, apuntando
a su enemigo.
-
<<zona desértica>>
De la última flecha que Kurt lanzó se expandió
una luz en el suelo en un radio de varios metros y cuando se apagó la tierra y
el metal que allí estaba se había transformado en arena. Tanto Theo y Amelí se
sorprendieron al ver que ahora se encontraban rodeados de arena, sin embargo,
el joven no perdió lo calma y sonriendo se dirigió a su oponente.
-
Vaya que miedo, un montón de arena.
-
Yo no me reiría todavía si fuera tu – y
colocando su arco en posición vertical apuntando a su oponente dijo -
<<flechas torbellino>>
De las flechas que Kurt supuestamente había
fallado comenzaron a rodearse de unos remolinos pequeños que poco a poco
aumentaron en fuerza y levantaron la arena del lugar creando una tormenta. Theo
quedó atrapado entre el viento y la arena, y tuvo que cerrar los ojos para
evitar la ceguera. Escuchó que muy cerca de él pasó una nueva flecha, intentó
abrir los ojos, pero no lograba ver nada, un segundo proyectil le pasó rozando
el muslo y consiguió hacerlo sangrar. Se dio cuenta de que era sólo cuestión de
tiempo para que Kurt terminara acertándole, tenía que hacer algo, pero ¿qué?,
su mente estaba en blanco.
El joven arquero se preparaba para lanzar una
siguiente flecha. Si Theo hubiese tenido liberado su trindeki en ese momento le
hubiese sido mucho más fácil localizarlo en la tormenta de arena con su
sentitzen, pero como no era el caso tenía que dar pasos de ciego. De repente
sintió que su oponente activaba su flujo de ENI y al mismo tiempo pudo ver a
Theo salir de la tormenta de un salto en dirección hacia él. Kurt disparó
inmediatamente, su oponente alcanzó a maniobrar torpemente en el aire para
evitar la flecha, pero esta logró pasarle muy cerca del hombro causándole mucho
dolor.
El cuerpo de Theo impactó con el de Kurt y
ambos cayeron de la pila de metal rodando hacia el suelo. Los dos guerreros
quedaron a unos cuantos metros uno del otro alejados de la tormenta de arena
que empezó a detenerse. Con un poco de dificultad los dos se levantaron y
continuaron su combate. Theo liberó a Benforth y corrió hacia el arquero, éste
dándose cuenta de que no alcanzaría a detenerlo con una flecha, lanzó dos que
pasaron a ambos lados de su contrincante y se fueron a enterrar en el suelo;
cuando Theo estaba a punto de llegar sobre él, Kurt disparó una tercera flecha
justo delante de él mismo y saltó hacia atrás mientras colocaba el arco en
posición horizontal.
-
<<Captura de tres puntas>>
Las tres flechas enterradas en el suelo
comenzaron a brillar y de cada una de ellas surgieron dos líneas de energía que
se unieron con las otras en el suelo formando un triángulo. Theo reaccionó
tarde y chocó contra una pared invisible que lo hizo retroceder y caer sentado.
Se levantó rápidamente e intentó golpear aquella pared invisible con Benforth,
pero obtuvo el mismo resultado, no entendía como lo había logrado Kurt, pero lo
que estaba claro era que estaba atrapado.
Amelí llegó un segundo más tarde y se quedó a
distancia para continuar observando la pelea. Su compañero continuó golpeando
aquella pared en distintas partes, pero con cada golpe se daba cuenta de que le
habían bloqueado todas las salidas.
-
Es inútil Theo – le dijo Kurt sonriendo
alegremente a unos metros de él – no vas a ser capaz de romper esta técnica,
tampoco te molestes en saltar ya que pasara lo mismo, creo que yo seré el
vencedor y me pagaras 5 kais.
Theo cayó con una rodilla en el suelo, estaba
cansado y pronto llegaría a su límite, no quería perder, pero a la vez estaba
feliz porque ese combate había sido un verdadero reto. “Aún no puedo rendirme”
se dijo así mismo y se dio cuenta que todavía tenía una salida, sin embargo,
necesitaba un poco de tiempo para poder aprovecharla; en ese momento se le
ocurrió una forma de ganar ese tiempo.
-
Oye Kurt- le dijo – ahora que me tienes
atrapado ¿por qué no me dices como lograste hacer esas técnicas?
Kurt lo miró extrañado, pero sonrió, al
parecer se sentía feliz por la pregunta.
- Bueno como estas agotado y con un tiro
te puedo derrotar creo que te diré como realizo mis técnicas – bajó un poco el
arco y continuó – creo que para ti
también es lógico que entre mayor sea la distancia a la que quieras hacer una
técnica mayor es la cantidad de ENI que debes otorgarle para que tenga el mismo
efecto que si realizas esa misma técnica a una distancia más corta.
Kurt hizo una pausa y Theo simuló prestar
mucha atención a lo que decía mientras acumulaba ENI poco a poco. Su oponente
continuó:
-
El enilita que creó mi trindeki, es
decir, Siatsam, era una cazarecompensas que manipulaba su entorno con ENI y
para evitar tener que gastar más para manipular el entorno a distancia, ideo una
forma en donde entregaba energía a sus flechas y al momento de lanzarlas no
importaba la distancia, podía ocupar la ENI de las flechas para realizar la
técnica que necesitase como si la estuviese haciéndola a corta distancia, solo
gastando una ligera cantidad más para mantener la conexión con las flechas; y
esa misma habilidad es la que puedo utilizar con este trindeki.
Kurt había terminado su explicación, pero Theo
aún necesitaba unos cuantos segundos, el agotamiento hacia que le fuese más
difícil concentrar el flujo.
-
Espera un momento – dijo el joven –
según lo que me explicaron la ENI no se puede acumular sino que está en un
flujo constante, ¿utilizas magia o alguna otra cosa?
-
No utilizo magia – respondió Kurt –
cuando el flujo de ENI pasa a nuestros cuerpos nuestras células absorben una parte
de ésta y la utilizan o la guardan, por lo que podemos decir que sí se acumula.
Lo que pasa es que esta energía no se guarda muy bien tanto en seres vivos como
en objetos; en los primeros se queda una parte menor de la que nos gustaría que
se acumulase, y en los objetos inanimados se acumula en la cantidad deseada,
pero se disipa pasado un breve periodo de tiempo; con mis flechas pasa lo
mismo, por eso debo utilizarlas rápidamente, pero una vez que la técnica se
activa no debo preocuparme por ese detalle. Los trindekis son una excepción ya
que allí hay magia de por medio.
Theo sonrió a su
oponente y se puso de pie.
-
Bueno te agradezco tu explicación Kurt,
pero más que por lo informativo lo agradezco porque me diste el tiempo
suficiente para esto, <<rompe espíritu>>.
Golpeó la pared invisible, y la explosión
blanca que salió del guantelete impactó contra esta y consiguió romperla de una
sola vez. El joven arquero se quedó paralizado, había sido un tonto, si no
hubiera escuchado a Theo no habría perdido la concentración y se hubiera dado
cuenta de que estaba preparando una técnica, era un error fatal que tenía que
enmendar de inmediato.
Theo se acercó rápidamente a su oponente
preparado para golpearlo con el guantelete, Kurt reaccionó y sacó una flecha
que apuntaba hacia el joven cuando los separaba apenas un par metros. Estaban a
punto de atacarse a una distancia muy corta, cuando de repente ambos guerreros
cayeron de bruces al suelo, cada uno a causa de un fuerte golpe en la cabeza;
cuando Theo se levantó a ver quien lo había golpeado, se encontró con el rostro
colérico de Naim.
-
¡¡¡Estúpidos!!! – les gritó mientras les
daba otro golpe a ambos - ¡¡¡que no saben todo el alboroto que han causado,
tenemos que irnos rápido, viene la guardia de la ciudad!!!
Sin pararse a reclamar, Theo y Kurt siguieron
a Naim quien empezó a correr rápidamente, Amelí se les unió y los cuatro
abandonaron el depósito a la carrera. Mientras corrían Amelí aprovechó de
preguntarle a su abuelo:
-
¿Has averiguado algo abuelo?
-
Si – respondió Naim – se los explicaré
cuando lleguemos a un lugar seguro.
Y las cuatro personas se alejaron lo más que
pudieron del lugar donde hace apenas unos minutos se había librado una batalla
que causó confusión en los habitantes de la zona sur de Sial.
Próximo capitulo: "A las puertas de una travesía" saldrá el sábado 18 de febrero
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