Veinticinco
de símbel de 1415 d.g:
- Oigan, ¿no podemos parar a comer?, me
muero de hambre – dijo Kurt ligeramente encorvado y sosteniéndose con una mano
el estomago, mientras caminaba junto con Amelí y Theo por un pequeño sendero de
tierra que atravesaba una inmensa llanura verde con abundante flora y colinas
pequeñas.
-
Pero si desayunamos hace hora y media
Kurt – exclamó Amelí mirando al joven de reojo.
-
¿Cómo puedes tener hambre? – exclamó
Theo después – gracias a ti se nos agotaron la provisiones, que se suponían
eran para una semana, en ¡dos días!
-
No es mi culpa que no calcularan que en
este grupo podría haber una persona con un metabolismo acelerado.
-
Pero, más encima no aportaste nada de
comida – reclamó Theo nuevamente.