sábado, 28 de enero de 2012

Theo no Tabi Capitulo 4: “Los bángalos del lago”



 Antes que el ataque de los cuatro bángalos acuáticos se concretara, estos fueron detenidos por unas barreras de color rojo traslucidos que se rompieron al impacto, sin embargo, cumplieron su objetivo al devolver a los seres a las aguas del lago. Amelí respiró agitadamente, ya de por si era agotador mantener la plataforma y moverla para además tener que formar barreras, pero no había otra salida, debía aguantar y buscar la forma de derrotar a esas bestias.

 Aumentado su flujo de ENI, ella ordenó mentalmente a la plataforma que se moviera lejos de los bángalos lo más rápido que pudiera, a la vez que apretaba con más fuerza el cetro. Theo se sorprendió por el repentino movimiento, y tambaleándose, perdió la pose de lucha que había adoptado segundos antes.

-          ¿Qué haces Amelí? – le gritó mientras intentaba recuperar el equilibrio - ¿Por qué huimos?

-          Idiota – le respondió ella, el aumento en el flujo estaba comenzando a agotar su cuerpo – tenemos que tomar distancia, si nos rodean estamos acabados, además sé que necesitas un poco más de tiempo para liberar tu trindeki.

sábado, 21 de enero de 2012

Theo no Tabi Capitulo 3: “Noche de respuestas”



“En las últimas semanas han ocurrido una serie de daños a la infraestructura de distintas ciudades del país. Los acontecimientos han ocurrido en Portrevia, Melodi, Rack y también en nuestra querida Sial; los hechos se relacionan por la destrucción de lugares abandonados y/o poco transitados los cuales van desde caída de muros, hasta el desplome completo de edificios. Se ha apreciado, además, que en alguna de las dichas locaciones se han hallado un conjunto de flores y plantas amontonados en un lugar fijo. Las autoridades de las respectivas guardias de defensa están desconcertadas, pero especulan que se trata de una forma de protesta por grupos anti gobierno. En Sial, hace dos días se hallaron daños en una fábrica abandonada en la zona norte de la ciudad, en donde también se encontró un montón de vegetación y lo que fue más extraño, un colmillo de algún animal no identificado, las autoridades siguen investigando, pero piden a los habitantes que no prolifere el pánico.”

                                                                    (Transmisión de radio emitida el 7 de símbel de 1415 d.g, Sial)

sábado, 14 de enero de 2012

Theo no Tabi Capitulo 2: “Dudas”


 Theo llegó a su casa utilizando las últimas fuerzas que le quedaban. Estaba muy cansado y sentía los músculos arder con hasta el más mínimo movimiento, le dolía la cabeza y además tenía toda la ropa sucia. La puerta estaba cerrada. Sin siquiera dudar, buscó en una maceta al costado de esta una pequeña llave, pero además del dicho objeto encontró un pedazo de papel de parte de sus tíos en donde le decían que volverían tarde aquél día.

 “Es lo mejor” pensó mientras abría la puerta y ocultaba nuevamente la llave en la maceta. Subir la escalera fue un suplicio frente al cual su cuerpo no paró de quejarse en cada escalón; una vez arriba entró en su habitación, cerró la puerta y no pudiendo soportar más el cansancio, se dejó caer apoyando la espalda sobre ésta y con la cabeza entre las rodillas.

sábado, 7 de enero de 2012

Theo no Tabi Capitulo 1: “Ataque en el depósito”

Tres de símbel de 1415 d.g:

 Sin nada que alertara la aparición de ese fenómeno, una niebla muy espesa comenzó a envolver el lugar. Las montañas de piezas metálicas comenzaron a hacerse invisible a una velocidad alarmante y la luz del atardecer quedó completamente opacada. Lo único que aún se distinguía era una pequeña área, que parecía ser el centro del fenómeno, donde la niebla por alguna razón no se adentraba y sólo la rodeaba.

 Theo y Dalia se quedaron callados apenas el extraño suceso se había materializado. La temperatura había disminuido a causa del bloqueo del sol y el aire se había vuelto muy pesado, como cuando alguien ingresa a una habitación cerrada llena de gente y el aliento de cada uno se acumula. Theo se levantó extrañado de la pila de piezas donde estaba sentado, miró en todas direcciones intentando divisar algo a lo lejos, algo que le explicara la causa de aquella niebla, sin embargo, su intento fue en vano; la niebla los había rodeado completamente y no permitía la visión de nada más que no fuese el mismo manto blanco.