Antes que el ataque de los cuatro bángalos
acuáticos se concretara, estos fueron detenidos por unas barreras de color rojo
traslucidos que se rompieron al impacto, sin embargo, cumplieron su objetivo al
devolver a los seres a las aguas del lago. Amelí respiró agitadamente, ya de
por si era agotador mantener la plataforma y moverla para además tener que
formar barreras, pero no había otra salida, debía aguantar y buscar la forma de
derrotar a esas bestias.
Aumentado su flujo de ENI, ella ordenó
mentalmente a la plataforma que se moviera lejos de los bángalos lo más rápido
que pudiera, a la vez que apretaba con más fuerza el cetro. Theo se sorprendió
por el repentino movimiento, y tambaleándose, perdió la pose de lucha que había
adoptado segundos antes.
-
¿Qué haces Amelí? – le gritó mientras
intentaba recuperar el equilibrio - ¿Por qué huimos?
-
Idiota – le respondió ella, el aumento
en el flujo estaba comenzando a agotar su cuerpo – tenemos que tomar distancia,
si nos rodean estamos acabados, además sé que necesitas un poco más de tiempo
para liberar tu trindeki.